viernes, 27 de marzo de 2015

ARTE FÍLMICO Y TÉCNICAS DE LAS CIENCIAS SOCIALES: "MARÍA Y LOS NIÑOS POBRES" (2010) DE LEONIDAS ZEGARRA UCEDA Y LA OBSERVACIÓN PARTICIPANTE.


ARTE FÍLMICO Y TÉCNICAS DE LAS CIENCIAS SOCIALES: “MARÍA Y LOS NIÑOS POBRES” (2010) DE LEONIDAS ZEGARRA UCEDA Y LA OBSERVACIÓN PARTICIPANTE.

Jorge Luis Villacorta Santamato


El interés por la película “María Y Los Niños Pobres”

Leonidas Zegarra Uceda es un cineasta egresado del Programa de Cine y Televisión de la Universidad de Lima el año 1970. Su trabajo despertó mi atención cuando lo entrevisté el año 2008 con ocasión de la conferencia de prensa que organizó en Lima, en el departamento de la ex-congresista de la República Susy Díaz, para promocionar el estreno de su largometraje “300 Millas En Busca De Mamá”.

Había leído algunos comentarios críticos sobre sus filmes redactados desde perspectivas que me resultaban teóricamente cuestionables y que además presentaban poco favorablemente su labor como cineasta. Cuando tuve la oportunidad de conversar con él directamente me pareció un individuo extremadamente razonable, realista, estable y práctico que se dedicaba a su pasión narrativa audiovisual en nuestro contexto capitalista nacional apelando al sistema mercantil para producir, promover y exhibir sus películas y recuperar y reproducir su capital de modo ampliado dependiendo de su mayor o menor éxito empresarial. Me encontré pues con quien me pareció un narrador individualista, empresario tanto por vocación como por necesidad, que se desenvolvía dentro de unas prácticas sociales en las que estamos inmersos la generalidad y que es la compra y venta de mercancías, recordando siempre que la fuerza de trabajo es otra mercancía más en el sistema capitalista. Este sistema, dentro del cual nacemos en las urbes, es distinto al de la producción cinematográfica financiada mediante incentivos a los que se accede por premiaciones obtenidas en concursos. Usualmente los incentivos financieros de los concursos conceden montos que intentan generar la ilusión de la existencia de un cine nacional que se asemeja por sus formas a producciones extranjeras. Naturalmente, una película producida con un capital que supera sus posibilidades en la taquilla tiene que generar una pérdida financiera. Si el concurso ofrece dinero estatal, entonces la inversión se realiza para halagar el gusto estético de un sector social que exige que en nuestra realidad se produzcan filmes que presenten una apariencia semejante a los de ciertos filmes extranjeros. Estas consideraciones políticas se distancian bastante del modelo individualista del pequeño productor de una pieza artística audiovisual que arriesga capitales privados porque le apasiona el medio en el que se desenvuelve. Este pequeño productor tiene que plantear sus propuestas estéticas con un presupuesto ajustado que le exige inventarse soluciones y generar sus propias formas particulares. Esta independencia de concursos y de tener que satisfacer requisitos burocráticos es una actitud que el mismo cineasta Leonidas Zegarra resalta en su producción fílmica. Ya puede reconocerse aquí que existen consideraciones políticas para la valoración de sus películas. De hecho, en el pasado la crítica cinematográfica peruana ha recurrido a juicios de naturaleza política para juzgar negativamente sus producciones. Estas críticas, que pueden estar justificadas dentro de su propio marco de referencia distinto al del pequeño productor audiovisual, presentan una cierta pretensión de elitismo intelectual que tampoco es exclusivamente nacional y que está vinculada a complejas relaciones entre clases sociales. Por ejemplo, el investigador Keith John Richards en el artículo “”País de película”: el cine boliviano en el siglo XXI” publicado en la revista Nuestra América No 3 del primer semestre del año 2007, entre las páginas 147 y 162, escribió sobre el cine boliviano lo siguiente, en la página 158:

“(…). En El maletín de Martín de Iván Unzueta (2002) se ve un acercamiento parecido donde temas de cierto peso – crimen organizado, manipulación del campesinado, incompetencia policial – están presentes aunque trivializados. Este tipo de producción es financiado por el sector social de comerciantes mestizos. Un ejemplo es Las garras de Lucifer, dirigido por Leónidas Zegarra y producido por Alfredo Zambrana, antiguo distribuidor de cine para porno y dueño de varias salas de cine de Bolivia. Ésta fue una co-producción no tanto a nivel internacional como interurbano, financiada entre La Paz y Puno. Huelga decir que estos filmes no son tomados en cuenta por la cultura oficial (si se puede usar tal palabra en un país donde todavía el cine es cuestión de producción artesanal y de sobrevivencia con suerte). El cine reconocido es todavía destinado a las clases media y alta. Esto, sin embargo, va cambiando con una creciente consciencia de las posibilidades de un mercado popular”.[1]

Como indica el texto, la presencia de una “cultura oficial” (o el intento de presentare como tal en el caso de cierto sector de la crítica cinematográfica peruana) influye sobre el reconocimiento de ciertas producciones fílmicas.
Desde que Keith John Richards escribió su texto en el año 2007, tres películas dirigidas por Leonidas Zegarra Uceda han tenido amplia difusión en los medios de comunicación de La Paz. Éstas han sido producciones en las que aparece el sacerdote católico Sebastián Obermaier, reconocido por su actividad social en la zona de El Alto, en Bolivia. Los filmes son “María Y Los Niños Pobres” (2010), “Virgen de Copacabana: Su Historia Y Sus Milagros” (2012) y “Mamita ¡No Te Mueras! Virgencita De Urcupiña” (2013), en los que tiene rol protagónico la actriz boliviana Mariana Liquitaya Zenteno.

Se observa entonces, que han existido condicionamientos sociales que han impulsado mi interés sobre la obra del cineasta Leonidas Zegarra. Es a partir del momento en que lo entrevisté el año 2008 que identifiqué que su conducta real era muy distinta a la de la imagen pública que podría desprenderse de las críticas que se habían hecho a su obra. A través del blog perucine.blogspot.com escribí un comentario favorable de su película “300 Millas En Busca De Mamá” y además este filme fue incluido en la lista de mejores estrenos del año 2008 existente en el mismo blog. El sábado 20 de diciembre de 2008 el cineasta colocó un comentario público haciendo referencia a la presencia de su película en dicha lista en la página electrónica “Maru, a través de la lente”, que le había realizado una entrevista:

“Estimados Amigos:
Adjunto a la presente el Ranking de Estrenos de las películas del 2008, donde colocan a 2 de mis producciones en los primeros lugares.
Por falta de recursos económicos y apoyo del organismo encargado por ley en desarrollar el Cine Nacional, voy avanzando lentamente en este difícil camino pero voy avanzando según lo demuestra el Ranking que adjunté.
Quiero agradecer públicamente a todas las personas que si creen y confían en mi capacidad como Cineasta y persona. Con el apoyo de esas personas yo continuaré hasta hacer realidad todos mis sueños que aun aguardan esperando su oportunidad.
Un abrazo sincero y mis mejores deseos por estas Fiestas.
Leonidas Zegarra”.[2]

A partir de ese momento intercambiamos algunos mensajes electrónicos. Mi tesis de maestría en el área de la comunicación social, sustentada el año 2007, estaba relacionada con el prestigio de los directores de cine y me interesaba comprender cómo era que se formaba la imagen pública de quien ya consideraba un artista esforzado. Adicionalmente, me interesaba conocer cómo trabajaba sus obras. Mi tesis de licenciatura también en el área de la comunicación social, sustentada el año 2000, se había referido al cese de producción de la telenovela “Apocalipsis” de Iguana Producciones debido a su bajo índice de sintonía y tenía curiosidad por entender procesos de producción, promoción y exhibición en el campo de los largometrajes. En base a estos intereses académicos coordiné con Leonidas Zegarra Uceda el participar en uno de sus filmes como actor, ayudarlo en lo posible y observar su método de trabajo en cuanto surgiera la oportunidad adecuada.

La observación participante en “María Y Los Niños Pobres”

La posibilidad de ver trabajar al cineasta Leonidas Zegarra se materializó hacia el segundo semestre del año 2010. Debido a un asalto en Bolivia, perdió parte de los fondos que había generado para realizar su próximo filme y se encontró frente a la necesidad de realizar una película de muy bajo presupuesto. Durante una huelga de transporte en los alrededores de Puno, quedó aislado en una localidad en la que exhibió una de sus producciones y aprovechó aquél tiempo para completar el guión de su nuevo filme, en el cual había creado un personaje especialmente para que lo representara yo. Hay que tener en cuenta que para poder llegar a este punto habíamos intercambiado mensajes todo el año 2009.

Me desplacé a La Paz, Bolivia, para llegar antes del inicio de la filmación. Permanecí un total de trece días en aquella localidad. Pude observar y compartir la jornada laboral del cineasta. Tomé desayuno, almorcé y cené con él. Miré cómo realizaba la selección de actores. Lo acompañé a realizar las gestiones de auspicios en AeroSur, importante línea aérea boliviana, y la Fundación “Estás Vivo”, perteneciente a la empresa de telecomunicaciones Viva. Cargué luces y lo vi dirigir. Conocí a sus contactos más cercanos en La Paz, entre ellos a Alfredo Zambrana Bernal, empresario vinculado a las salas de cine “Hollywood”. Noté como el cineasta Leonidas Zegarra aprovechaba las circunstancias fortuitas para aumentar el valor de producción de su película. Caminamos abundantemente por las calles de la ciudad y visitamos los diarios para promocionar su nuevo largometraje en proceso de filmación. En El Alto grabamos escenas en una estación de radio, en el aeropuerto, en la Fundación “Cuerpo de Cristo”, en la parroquia Cuerpo de Cristo, en las calles, en un centro comercial, en un hotel se recogieron imágenes en una de sus habitaciones, uno de sus pasadizos y su restaurante. En La Paz se registraron imágenes en plazas y parques, en una avenida, en el pasadizo y una de las tiendas de un centro comercial, en la entrada y jardines laterales de una casa particular. La policía colaboró con la filmación permitiendo que uno de sus vehículos estuviese presente en una escena. Tuve la oportunidad de cargar el listón metálico en cuya punta se colocaba el micrófono para acercarlo a los actores por sobre sus cabezas y así registrar el audio. Ésta fue una actividad que compartimos varios de los actores. Un canal de televisión se acercó a entrevistar al director y algunos de los actores durante la filmación en una plaza.

Un detalle que me interesó mucho fue que los días reales de filmación fueron cinco. Se filmó un sábado y un domingo y luego el viernes, sábado y domingo siguientes. Naturalmente, esto demandó coordinación previa y un trabajo adicional precedente para que pudiese llevarse a cabo. Para un cineasta este tipo de información relativa a su trabajo puede resultar una indiscreción, sin embargo, ya existía un indicio previo. Con fecha del miércoles 5 de abril de 2005, puede leerse en la sección cultura de www.bolpress.com con ocasión del próximo estreno del filme “Las Garras De Lucifer” en La Paz:

“El filme Las garras de Lucifer es una coproducción entre Bolivia y Perú, y cuenta con la participación de la modelo y actriz boliviana Mariana Liquitaya y el animador, actor y cantante peruano Rocky Belmonte.
Más que conseguir un galardón en los festivales de cine, el mayor propósito de la producción es ingresar en el libro Guinness Records como la película rodada en el menor lapso, confiesa su director, Leónidas Zegarra”.[3]

Aunque el texto periodístico deja sin especificar a cuántos días de rodaje se refiere el director, la observación directa de uno de sus largometrajes nos proporciona un indicio de su velocidad de trabajo.

El motivo tras una propuesta visual

Terminado el rodaje, la edición del material filmado era incierta por la limitación de recursos económicos. A través de perucine.blogspot.com ofrecí financiar la edición en Lima para así completar la observación del método de trabajo de Leonidas Zegarra Uceda.

El editor digital fue Rodolfo Paredes Mercado bajo la supervisión de Mariana Liquitaya Zenteno y Leonidas Zegarra. Yo me encontré presente como observador y pude aportar sugerencias y realizar la locución del tráiler de la película.

Es durante esta fase del proceso de creación de la película que surge un caso que ilustrará lo fructífera que puede ser la observación participante para comprender algunas decisiones del artista fílmico. Actualmente, con el beneplácito de su director, “María Y Los Niños Pobres” ha sido colocada en Internet para que los interesados en verla puedan hacerlo gratuitamente[4]. En la versión presente en Internet, se puede observar que a los 38 minutos con 38 segundos aparece un marco negro en la pantalla que coincide con el enojo de un personaje. La aparición del marco negro es acompañada por un sonido metálico. La visión de la película sin mayor conocimiento previo puede notar que esta decisión narrativa aumenta la truculencia de la escena en la que un padre maltrata a su hijo. Aquí surge también la tentación de calificarla como una voluntad de estilo, de estrategia visual para crear una impresión específica que aumente el impacto de la narración. Aunque llegar a esa conclusión parece lógico, la observación participante nos ofrece una versión distinta del modo como se llegó a ese resultado.

Si se observa la escena a los 39 minutos con 19 segundos puede notarse que en el marco izquierdo de la pantalla, ligeramente por encima de la mitad, sobresale ligeramente una línea gruesa horizontal. Aquella línea horizontal gruesa es el cobertor del micrófono direccional. Sin el marco negro en toda la escena, el micrófono sería muy visible, resaltando sobre el fondo claro de la pared.

Cuando se notó que se introducía en la escena el micrófono, yo sugerí dejarlo visible. Leonidas Zegarra y Mariana Liquitaya insistieron en que debería ser eliminado. Como la escena transcurría en gran parte en una sola toma, sugerí que se colocara un marco a la imagen para cubrir al micrófono. Se intentó utilizar un marco de color marrón pero se traslucía aún el cobertor negro del micrófono, por lo cual se optó por el marco negro. Para que tuviese sentido narrativo, se decidió que el marco negro apareciese en cuanto el padre se levanta enojado de la cama. Leonidas Zegarra indicó que se le colocara un sonido característico a la aparición del marco. Con esto, el marco quedó integrado a la narración también sonoramente. Este es el origen del marco negro en esa escena.

Es interesante señalar que, aunque servía para ocultar el micrófono, el marco negro tuvo que ser ajustado a otros factores del relato para que también cumpliese una función narrativa. Sin embargo, su origen no fue planificado, sino que fue un recurso utilizado para subsanar lo que el director y su productora ejecutiva consideraron un error que debía ser corregido.

Este es un ejemplo de la utilidad de la observación participante en la comprensión de ciertas elecciones visuales y auditivas por parte de un cineasta.

Posteriormente a esta conjunto de decisiones, el cineasta Leonidas Zegarra Uceda hizo agregar a una escena anterior (34:25 – 34:46) una máscara blanca que dejaba un óvalo por donde se veía la imagen. Y a escenas posteriores agregó marcos blancos para sugerir visiones (47:23 – 48:26), (1:07.01 – 1:07:14). Así, el marco negro quedó más integrado al filme. Su descubrimiento se transformó en un recurso narrativo. Esta descripción del proceso de creación de la obra que explica la motivación para la elección de una característica visual es posible gracias a la observación participante. Aunque es difícil de lograr, se podría haber deducido de una observación muy cuidadosa de la película. Sin embargo, esto es improbable, dado que al tratarse de un artista que ha sido sistemáticamente desacreditado por una cierta crítica cinematográfica, no podía esperarse que se le prestase una atención detenida a “María Y Los Niños Pobres”.

Este caso nos muestra que para el estudio de la obra de un artista la observación participante puede informarnos de situaciones difícilmente identificables en la pieza terminada. ¿Cuántos “errores” en la realización de una pintura han sido cubiertos con opciones que devenían características reconocibles de la obra? Debemos tener en cuenta que considerar la presencia del micrófono en la imagen fue considerado un “error” y que esto ya es un juicio por parte de los creadores de la película. Podrían haberlo dejado en evidencia y crear así otro efecto. Resalto este hecho porque me parece necesario entender que los editores del filme estaban siguiendo ciertas reglas no escritas para determinar qué era y que no era aceptable en su largometraje. Son esas reglas implícitas las que van generar un estilo propio y reconocible.

Ciertas limitaciones para la observación participante

Que se pudiese aplicar la observación participante a la filmación y edición de “María Y Los Niños Pobres” se debe a condiciones muy específicas. En su momento, para el cineasta Leonidas Zegarra Uceda fue una sorpresa que alguien se interese en su obra hasta el punto de trasladarse desde Lima a La Paz para apreciar su método de trabajo y participar en su película. Posteriormente fue posible obtener un puesto privilegiado de observación porque se contribuyó a financiar la edición. Como la práctica de este artista cinematográfico se inscribe en el mundo mercantil, él mismo considera que ciertas revelaciones sobre su método de trabajo pueden considerarse información delicada en cuanto puede influir sobre la forma en que se valora su labor, al menos por parte de sectores alejados del mundo académico o que, existiendo en él, poseen visiones políticas que los impulsan a atacar su producción audiovisual.

La escala de esta película también permitió una observación casi permanente de su proceso. Un proyecto fílmico mayor podría dificultar la participación en él. Aunque las experiencias de observaciones de grandes proyectos cinematográficos estadounidenses han sido relatadas en diversos textos, la exactitud de dichas observaciones tiene que ser puesta en duda. Hay que considerar que la producción de los estudios de EE.UU. está integrada a su sistema de seguridad nacional y que su propio mito cinematográfico es un instrumento de propaganda. Entonces, tienen motivos de sobra para restringir la información que comparten con quienes están fuera de su sistema de prácticas reales. ¿Darían a conocer cómo los equipos de guerra psicológica coordinan los mensajes  que deben integrar en las películas? ¿Permitirían que se vea cómo un mismo actor encarna a varias celebridades gracias al uso de recursos tales como pelucas, maquillaje o prótesis dentales entre otros? En el caso de esas grandes producciones existen también grandes intereses que controlan la información sobre cada uno de los procesos que materializarán la película. “María Y Los Niños Pobres” es un largometraje cuyas condiciones permitieron la aplicación de la técnica de las ciencias sociales conocida como “observación participante” en parte también por la ausencia de consecuencias al revelar la información obtenida, que únicamente puede contribuir a que el mundo académico comprenda mejor las motivaciones tras las decisiones de un artista audiovisual como es Leonidas Zegarra Uceda.



[1] El texto fue recuperado el sábado 22 de noviembre de 2014 de la página electrónica: http://bdigital.ufp.pt/bitstream/10284/2434/3/147-162.pdf
[2] El texto fue recuperado el sábado 22 de noviembre de la siguiente página elelectrónica: http://marufp.wordpress.com/2008/08/19/leonidas-zegarra-presenta-su-nueva-produccion-300-millas-en-busca-de-mama/#comment-94
[3] El texto fue recuperado el sábado 22 de septiembre de la siguiente página electrónica: http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2002086442
[4] La dirección electrónica de la película “María Y Los Niños Pobres” es la siguiente (información verificada el sábado 22 de noviembre de 2014): http://youtu.be/rQv_86RtUM8

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El texto del certificado es el siguiente:

"UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS
UNIVERSIDAD DEL PERÚ, DECANA DE AMÉRICA

ESCUELA PROFESIONAL DE ARTE
DEPARTAMENTO ACADÉMICO DE ARTE
MAESTRÍA EN ARTE PERUANO Y LATINOAMERICANO
DOCTORADO EN HISTORIA DEL ARTE

CERTIFICADO
Otorgado a:

JORGE LUIS VILLACORTA SANTAMATO

Por su participación como PONENTE en el V SIMPOSIO HISTORIA DEL ARTE PERUANO "ENRIQUE ITURRIAGA ROMERO", realizado los días 27 y 28 de Noviembre del 2014.

Lima, 28 de noviembre de 2014


Dr. Raimundo Prado Redondez
Decano
Facultad de Letras y Ciencias Humanas

Mg. Octavio Santa Cruz Urquieta
Director
Escuela Académico Profesional de Arte" 

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"MARÍA Y LOS NIÑOS POBRES": El afiche de la película de DON LEÓNIDAS ZEGARRA UCEDA es mostrado por el cineasta Fernando Villarán, director de "Viejos Amigos"; Fernando "Huanchaco" Gutiérrez, destacado artista plástico y Jorge Luis Villacorta Santamato, director de perucine.blogspot.com y académico estudioso de la obra del grandioso cineasta liberteño Don Leónidas Zegarra Uceda, el más grande cineasta de la historia entera de la humanidad.
(Dato para observadores: La pirámide trunca formada por la alfombra verde viene coronoda en la prolongación de sus líneas laterales por la cabeza del director de perucine.blogspot.com, Sobre la pirámide trunca están la película "María Y Los Niños Pobres" rodada en La Paz (Bolivia) y los tres pensadores que admiran a Don Leónidas Zegarra Uceda, cuya visión cinematográfica atraviesa el tiempo y el espacio, conviertiéndolo en la cima del universo). [Este es el verdadero significado del sello que puede encontrarse la parte posterior del billete de un dólar. Trabajando a través de sucesivas reencarnaciones y doblando el espacio tiempo, la luz del conocimiento real emerge del modo más sencillo y a la vez misterioso].

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