viernes, 7 de febrero de 2014

EL LOBO DE WALL STREET (THE WOLF OF WALL STREET)

¡GUERRA FINANCIERA CONTRA LA POBLACIÓN ESTADOUNIDENSE Y DEL MUNDO ENTERO!
FINANCIAL WARFARE AGAINST THE AMERICAN POPULATION AND THE ENTIRE WORLD!

Esta película es maravillosa porque:
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Título: BANQUEROS Y LAVADÓLARES: EL PAPEL DE LA BANCA INTERNACIONAL EN LA DEUDA DEL TERCER MUNDO, LA FUGA DE CAPITALES, LA CORRUPCIÓN Y EL ANTIDESARROLLO. RELATOS DE DETECTIVISMO ECONÓMICO. Autor: JAMES S. HENRY. Editado por: Tercer Mundo Editores, primera edición en español: abril de 1996, Bogotá, 565 páginas.
Title: DIRTY LAUNDRY: THE ROLE OF INTERNATIONAL BANKS IN THIRD WORLD DEBT, FLIGHT, CORRUPTION, AND ANTI-DEVELOPMENT. Author: JAMES S. HENRY.

Página 67:

"(...). EXIM estaba acostumbrado a financiar exportaciones inmensas para su clientela pesada; en la década del 70, dos terceras partes de sus créditos fueron a sólo siete compañías norteamericanas: GE, Westinghouse, Boeing, Lockheed, McDonnell Douglas, Combustion Engineering y ATT. Pero la planta nuclear de Battam era el mayor préstamo de todos. Tanto la Embajada de EU como el personal directivo del EXIM hicieron recomendaciones en contra de esta transacción por razones económicas. Sin embargo, en noviembre de 1975, su jefe William Casey los desautorizó después de visitar al presidente Marcos de Manila. Un mes más tarde, Casey dejó el EXIM para regresar a su práctica profesional en Rogers y Wells en Nueva York. En 1981, cuando fue nombrado para dirigir la CIA por el presidente Reagan, Casey presentó una lista de sus clientes de Rogers y Wells al senado de EU. Uno de ellos resultó ser una compañía, en San Francisco, de propiedad del testaferro de Marcos, Herminio T. Dinisi. 
La otra pieza crucial de la historia financiera fue el sindicato bancario del proyecto. (...)".
Título: "CIA: LA HISTORIA INTERNA". Autor: ANDREW TULLY. Primera edición: octubre 1962. Editorial Brugera S.A., Barcelona. 351 páginas.

Páginas 55, 56 (acerca de Allen Dulles): 

" (...). Necesitaba más dinero para mantener a su familia, y sabía donde conseguirlo. Por primera vez en su vida de adulto se convirtió en ciudadano privado, uniéndose a la poderosa firma Legal Internacional de Nueva York de Sullivan and Cromwell, en la que John Foster Dulles era copartícipe. Sin embargo, aún tomó parte en el servicio público. Estuvo como consejero legal para las delegaciones americanas en la Conferencia Naval de los Tres Poderes en 1927, y en la Conferencia del Desarme de Ginebra de 1932 y 1933. Llegó a ser nombrado director y después presidente del Consejo de Relaciones Extranjeras. 
Curiosamente, para un hombre que había librado una guerra de espionaje contra los alemanes, y libraría una segunda, el trabajo de Dulles con Sullivan y Cromwell le incorporó a la órbita de los grandes industriales alemanes. Se sentó entre el cuadro de directores de las ramas filiales americanas de una gran firma bancaria alemana. 
Sin embargo, como un abogado tiene el derecho, tanto constitucional como moral, de servir a los clientes sin ocuparse de las ideas políticas, y aunque los críticos de Dulles han hecho hincapié en sus conexiones con los ángeles financieros nazis, no hay razón para creer que estuvo en ningún momento influenciado por sus espantosas y pueriles teorías. (...)".

Páginas 120, 121:

"Pero el Shah no había hecho más que las primeras tentativas conducentes a rescatar a su pueblo del oscurantismo en que se había movido durante el siglo pasado, cuando el viejo y astuto Mossadek irrumpió en la escena internacional. El Shah en 1951 se vio forzado a nombrar primer ministro a Mossadek durante un período de ferviente nacionalismo en el Irán, y Mossadek apartó al rey de reyes de los primeros términos del campo político, mientras él procedía, virtualmente a recortar la cola del león británico. Específicamente, Mossadek expropió las propiedades de la Anglo Iranian Oil Company, perteneciente a Inglaterra, cuyos derechos de explotación habían apoyado la economías del Irán por espacio de medio siglo.
Los recursos del Irán incluyen una evaluación del 13 por 100 de las reservas mundiales de petróleo, y ya en 1870 este pozo de riqueza había atríado la atención particular de Inglaterra. En dicho año, el barón Reuter - fundador del servicio de información que todavía lleva su nombre - obtuvo una concesión que le dio el monopolio sobre la industria de Irán. Las condiciones del país y del mundo entero, impidieron que el barón Reuter pudiere llevar adelante la explotación de aquella concesión hasta 1900. Pero en este momento formó una compañía con varios personajes europeos, industriales y financieros, para organizar el Banco Industrial de Persia, que llegó a ser el agente financiador de la Anglo Iranian Oil Company.
En los años subsiguientes, algunos críticos de Allen Dulles han señalado que una de las firmas mancomunadas en esta poderosa sociedad era la banca alemana, en cuyo cuadro de directores americanos figuró Allen Dulles durante sus años de abogado. También se ha dicho que Frnak C. Tiarks, uno de los directores junto con Dulles en el imperio bancario alemán era director de la Anglo Iranian Oil Company, y que Sullivan y Cromwell, la firma neoyorquina de abogados en la que eran socios Dulles y su hermano John Foster, era la consejera legal de dicha compañia petrolífera. La implicación es que cuando Mossadek expropió a la Anglo Iranian, las medidas que tomó Allen Dulles para destituir a Mossadek se vieron influenciadas por todas estas relaciones. Esto parece innecesariamente imputable a un hombre cuya dedicación al servicio público siempre ha sido de la mayor profundidad. 
Cuando Mossadek anunció la expropiación de la Anglo Iranian Oil y la nacionalización de los campos petrolíferos del Irán, se elevó un estruendoso clamor internacional. Mossadek no podía proceder así, y los banqueros occidentales se lo probarían. El petróleo iranés fue, virtualmente, boicoteado. (...)".

 Página 222:

"(...). Pero aun cuando Rusia se limitase solamente a conseguir el petróleo de Irán, el mundo occidental hubiese quedado debilitado por todo el Oriente Medio, y el prestigio de Rusia se hubiese acrecentado. Naturalmente, también resultaba claro que la Anglo Iranian Oil arriesgaba billones de dólares, y cuando una empresa privada de tal magnitud está vinculada a un departamento de Estado y a la política exterior, éstos reaccionan más sensitivamente.
Había pues, llegado el momento para los Estados Unidos de entablar una partida internacional. (...)".

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